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El decidido apoyo familiar

La historia de Diego Alejandro Suárez Forero tiene una década de recorrido, desde cuando inició en el coro con tan solo seis años y cursaba primero de primaria. Quedó encantado con el programa y se motivó aún más, cuando le dieron la oportunidad de escoger un instrumento. “Tenía siete años cuando escogí la trompeta, porque es un instrumento emblemático de orquestas y bandas. Recuerdo que ya había mudado los dientes frontales de arriba y de abajo, es decir que ya podía tocar el instrumento. También recuerdo que había un profesor al que le decíamos ´Kike´”.

Su amor por la música es tan grande, que durante cerca de cinco años ahorró el subsidio proveniente de la caja de compensación para comprar su propia trompeta y así poder practicar en casa.

Su gran apoyo son sus padres Edilma Forero y Pedro Yesid Suárez y su principal discípula su pequeña hermana, Linda Daniela, quien también hace parte del programa Centro Filarmónico Escolar del Instituto Técnico Laureano Gómez, donde interpreta el violonchelo.

Para Edilma el proceso vivido por sus hijos en la formación musical por cuenta del programa de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, ha sido una experiencia muy bonita y un poco difícil al mismo tiempo, “Porque requiere mucha disciplina, alto cumplimiento, constancia y una buena dosis de humildad para escuchar las orientaciones de los profesores”. Confiesa que el primer año de pandemia fue algo duro, aunque afortunadamente la niña tuvo un instrumento prestado por la Centro Filarmónico Escolar y Diego ya tenía su propia trompeta en casa. “Las grabaciones de los conciertos fueron tenaces porque requerían mucho silencio y concentración y ahí fue donde nos dimos cuenta del esfuerzo tan grande que los niños hacen para llegar a donde están. Cuando uno va a un concierto no sabe cuántos esfuerzos han hecho ellos para sacar una obra y que suene así de emocionante”, dice la madre orgullosa.

La magia de los conciertos

Los esposos Suárez Forero no se pierden los conciertos de sus hijos y en diez años de carrera ya no tienen la cuenta de la cantidad de espectáculos a los que han asistido. “Cuando los veo en escena se me desgarra el alma”, comenta emocionado Pedro Yesid. Por cuenta del Centro Filarmónico Escolar, los pequeños músicos han salido de Bogotá, han tocado en la Gobernación de Cundinamarca y en presentaciones privadas. Sin duda, uno de los espectáculos más significativos para su mamá Edilma Forero fue un concierto realizado en el teatro de la Universidad Minuto de Dios para un grupo de extranjeros. “Fue un espectáculo muy hermoso, ver a todos esos extranjeros bailando con la música de los niños fue muy bonito. Les pedían las canciones varias veces, tocaron ritmos como la gota fría, merengue y en general muchas canciones movidas. Y es que la orquesta suena muy bueno, pues tocan desde Beethoven hasta reguetón”, dice emocionada.

También confiesa que a toda la familia se le enchina la piel al verlos en los escenarios y tampoco se pierden los conciertos, pues no se esperaban que los niños obtuvieran ese logro. Cuando los conciertos son virtuales se comparten el enlace y muy emocionados se congregan para verlos.

Pedro Yesid Suarez, es un padre convencido de que a los hijos hay que apoyarlos. Recuerda cuando ahorraron para comprar la trompeta de Diego Alejandro y revela que ahora están ´luchando´ para comprarle el chelo a Linda Daniela, que cuesta alrededor de tres millones de pesos, eso sí, aclara que el instrumento que toca en la Filarmónica en este momento vale alrededor de doce millones. “El sueño que tengo es verlo tocar en una orquesta de salsa. Me muero por la salsa y ahí hay mucha trompeta. Le he dicho a Diego Alejandro que me consiga la partitura de algunas canciones y las toque… y lo ha logrado”.

Por su parte, Edilma reconoce que, junto con su esposo, son un apoyo grande para sus hijos. Pero también levanta su voz de agradecimiento a los profesores de la Orquesta Filarmónica de Bogotá. “Los niños han tenido varios formadores, todos son muy bellas personas, muy humanos. Doy gracias a la profesora Dianys Trujillo, la artista formadora principal del proyecto en el colegio, quien les ha enseñado a los niños con mucha paciencia y sabiduría”, concluye.

Texto y foto: Nidia Acevedo

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