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Los ´hijos´ del Centro Filarmónico Escolar

Jóvenes que se dieron la oportunidad de cumplir sus sueños

Dialogar con los hermanos Parra, de tan sólo 18 y 17 años, no es hablar con jóvenes corrientes de nuestra sociedad. Sus expresiones, sus palabras, sus actitudes y su estilo proyectan la imagen de verdaderos maestros de la música y, por tanto, despiertan en sus interlocutores sentimientos de respeto y admiración. Sus voces están cargadas de alegría y en sus ojos se proyecta la tranquilidad que hay en el corazón de las personas que son felices con lo que hacen.

Tatiana, su mamá, es enfermera de profesión, agradece al Centro Filarmónico del Instituto Técnico Laureano Gómez, por enseñarle a sus hijos a luchar para cumplir los sueños, además de brindarles las herramientas para transitar con pasos firmes por el camino musical.

David Santiago Parra

¿Cómo fueron sus inicios en el proyecto?
Comencé a través del proyecto 40 x 40 cuando tenía once años, en esa época nos ofrecían solo coro y percusión corporal con elementos de fácil consecución como canecas o palos de escoba para hacer la simulación de los instrumentos. Luego estuve un año en el coro filarmónico infantil de Bogotá y después en la Orquesta Filarmónica Infantil donde estuve dos años. Posteriormente me presenté a la Filarmónica Prejuvenil y ahí llevo 4 años.

¿Cuál ha sido su motivación con la música?
Inicialmente, me pareció interesante el hecho de interpretar un instrumento. Luego empecé a conocer los escenarios, los teatros… y nunca me imaginé estar en esa parte del teatro. Recuerdo mi primer concierto con la Orquesta Filarmónica Infantil, en el teatro Jorge Eliecer Gaitán, donde solo pensaba en estar como espectador, pero jamás interpretando un instrumento. La sensación fue muy grata, ver a mis familiares orgullosos y felices me motivó a continuar con la música. Además, conocer gente del medio es muy chévere. Después ya el instrumento me atrapó, me gustaba estudiar mucho para presentarme y mostrar mi progreso.

¿Luego del colegio cómo continuó su trayectoria musical?
En el año 2020, cuando estaba en grado once me presenté al básico de la Universidad Nacional pero no pasé. Continué preparándome, aunque me desmotivé un poco durante la pandemia por la dificultad para conseguir los instrumentos y practicar. Durante más un año se me dio la oportunidad de prepararme con mi profe del colegio, Gabriela Rojas, quien me ayudó con clases de marimba, xilófono y vibráfono, para presentarme de nuevo a la universidad para la carrera profesional.

Y ¿Cómo fue ese proceso para ingresar a la Nacional?
Allí tuve que presentar cuatro pruebas. En la primera envié un video con todo el repertorio, que para percusión son siete obras: una de marimba, otra de baquetas, opcional de xilófono o vibráfono, dos de redoblante, una de timbales y una de multipercusión. Después de pasar, me llamaron a presentar el mismo repertorio frente a los maestros de la Nacional, luego presenté pruebas de teoría y de audición. En mi caso, por la pandemia presenté el icfes y mi puntaje me ayudó. Hoy estoy cursando primer semestre con muchas expectativas, además estoy feliz porque muchos de los profesores de la universidad han sido mis maestros a lo largo de mi formación.

¿Qué expectativas tiene para su vida?
Principalmente acabar la carrera en la Universidad Nacional y realizar una maestría. También me gustaría durante este trayecto presentarme a la Orquesta Joven de Colombia, donde se aprende con maestros internacionales y se realizan giras a nivel nacional e internacional. También poder compartir los conocimientos adquiridos con otras personas, sobre todo en los lugares donde los aprendí.

Desde tu experiencia ¿Cuál sería el mensaje que le darías a la sociedad?
A los gobernantes les digo que apoyen y brinden más estas oportunidades a los jóvenes, pues la música brinda esa libertad de conocer diferentes entornos y salir de la monotonía. El cambio que se genera en la sociedad es muy grande y así no veríamos tanta gente en la calle.
A los jóvenes que no se dejen influenciar de comentarios negativos, que se den la oportunidad de experimentar diferentes cosas y de poder ver la música como una profesión.
A los Padres que apoyen en este tipo de proyectos a sus hijos, porque la felicidad lo es todo y eso ayuda a salir adelante en la vida.

Juan Esteban Parra

¿Cómo fueron sus inicios en el proyecto?
Inicié con el proyecto 40 x 40 que se dividía en tres partes: la filarmónica, deportes y artes plásticas. Yo escogí artes y filarmónica, al principio era como una materia más, pero el gusto fue creciendo porque el maestro Jonatan Cardona me motivó mucho. Me sentí realizado cuando entré a la Orquesta Filarmónica Infantil, a los 12 años, luego entré como invitado a la Orquesta Filarmónica Prejuvenil y en 2019 quedé como estudiante de planta, actualmente llevo 3 años en la prejuvenil.

¿Qué ha significado la música en su vida?
Siento que, al ser tan cotidiana, la música de una u otra manera ha formado parte de mi vida. Todo el mundo escucha música y hacerla es una manera distinta de ver el mundo. También se me hace importante haber encontrado la felicidad en ella, teniendo en cuenta que se viven tantos problemas en el mundo y que vienen acarreados de siglos de malas administraciones y usurpación de recursos naturales. Es decir, que la gente encuentre su felicidad en cosas que para otras personas pueden ser muy simples se me hace importante.

¿Cuáles han sido sus momentos más significativos?
Han sido varios los momentos que marcaron mi vida y que hacen que todo haya valido la pena. El primero, salir a los escenarios, la felicidad con la que la gente recibe a los músicos y toda la importancia que se da a la construcción del artista. Se me hace muy reconfortante ver a las personas que admiro, orgullosos de mi trabajo como músico. El segundo, es en el momento de euforia cuando toda la orquesta está tocando como una sola masa orquestal y no cada uno de manera individual. En ese momento se siente la unidad completa de la orquesta y tocar es tan natural, como respirar. Es algo demasiado bonito y reconfortante.

¿Y lo más complejo de su vida musical?
La música es compleja porque no es medible en muchos casos y así es difícil medir el progreso y sentir que se avanza. En algunos momentos el músico se siente un poco estancado. También depende mucho de los maestros y del ambiente en el que se esté, hay maestros que generan muy buen ambiente en la orquesta y otros que, desafortunadamente no y la presión se siente. Pero en general es un camino muy bonito, difícil como cualquier otra carrera y complejo, si realmente uno quiere estudiar a fondo y realizarse de una manera correcta, pero es muy gratificante y justa en el sentido de que cada vez que uno se esfuerza se siente la recompensa.

¿En qué momento de su vida musical se encuentra?
Me gradué el año pasado, en 2021. Actualmente estoy en la Orquesta Filarmónica Prejuvenil y estoy en el preparatorio de la Universidad Distrital. La Universidad Nacional y la Distrital tienen diferentes enfoques: la primera es más instrumental y la segunda más teórica y técnica. Ya empiezo a mirar la música desde otras perspectivas, con conocimientos más profundos, preguntas más específicas. La meta en el preparatorio es quedar con todos los conocimientos básicos para iniciar la carrera el próximo año.

¿Qué expectativas tiene para el futuro?
Me parece importante tener el título universitario, porque con el título la gente sabe que uno está preparado. También, para mí, es importante conocer y rescatar tanta diversidad de ritmos que tiene Colombia, que no se han visibilizado por estudiarse rigurosamente la academia europea. Se me hace importante conocer muchos sectores del país para entender su música y sus costumbres, sobre todo por las influencias de la colonización y de los esclavos que llegaron de África. Me gustaría también salir a conocer el mundo, sobre todo Europa que es el centro de la música occidental y entrar a la Orquesta Joven de Colombia.

Un mensaje para los gobernantes, los jóvenes y los padres de familia
A los gobernantes, que la inversión en cultura dentro del presupuesto no es tanta como parece, pero la magnitud de proyectos como estos y la manera como nos cambian totalmente la vida a los jóvenes es muy grande. Bogotá y Colombia están poblados de gente muy talentosa que, desafortunadamente, no pueden estudiar porque no tienen oportunidades. Nosotros somos privilegiados con este programa, acá tenemos la oportunidad de aprender sin necesidad de tener un instrumento propio. A los chicos que no dejen morir sus sueños, que si uno no se siente representado por los frutos de su trabajo no será exitoso, aunque tenga mucho dinero. A los papás que no les corten las alas a sus hijos. Muchas veces el arte y la música se ve como un capricho, pero si eso resignifica la vida de sus hijos y les da un sentido claro, nadie puede determinar la medida del éxito para otra persona.

Tatiana Pacheco

¿Cómo ingresaron al colegio Laureano Gómez?
Nosotros lo escogimos desde preescolar porque vivíamos a una cuadra y por ser distrital, pues yo no podía pagar un colegio privado. Me animé por ser técnico, para que salieran con otro título, pues pensaba que en el futuro no les pudiera pagar la universidad y así tuvieran otra herramienta.

¿Qué piensa de que se hayan inclinado por la música?
Que son doblemente privilegiados porque hoy cuentan con la técnica en mecánica industrial y con la formación musical. Para mí ha sido importante que ellos tengan claro qué quieren y qué los hace felices en la vida. Porque un título profesional en cualquier carrera lo pueden sacar, pero lo importante es que hagan lo que les llena… yo quiero tener hijos felices.

¿Cómo logró orientar a sus hijos en su etapa escolar?
Fue un recorrido un poco difícil, pero valió la pena. Los profesores les ayudaban con permisos para faltar a clases. Salían a descanso y corrían a practicar. Por la noche se adelantaban de las clases que habían faltado. Por mi trabajo, yo no podía estar siempre y conté con el apoyo de mi mamá y de mis hermanos que vivían cerca. Me ayudaban a recogerlos del colegio, a calentarles el almuerzo y acompañarlos para que no se quedaran solos. Fue un arduo trabajo familiar.

¿Qué ha sido lo más complicado del proceso musical?
El tema económico es complicado, pues los instrumentos son costosos. Hemos hecho rifas y préstamos para proveer las herramientas, pues continuamente necesitan cañas, baquetas, etc; pero con mucho esfuerzo y sacrificio hemos logrado que salgan adelante sin la inversión grande de los instrumentos. Gracias al Centro Filarmónico Escolar, hemos encontrado muchas personas que les han podido ayudar.

¿Cuál es su mayor felicidad?
La felicidad que yo siento al verlos en el escenario es una alegría desbordada. Yo siempre tengo el nudo en la garganta por verlos cumpliendo sus sueños, es maravilloso. Hoy son las estrellas de la familia, mi abuela y todos, son orgullosos de ellos. El trabajo que ha hecho el programa de la Orquesta Filarmónica nos ha cambiado la vida y seguirá haciéndolo con muchos niños, no solo a ellos sino a sus familias y a su entorno. Estoy convencida que, de esta manera, con inversión social, se puede transformar la sociedad. Estos chicos necesitan oportunidades y que les den los elementos para que puedan salir adelante.

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Textos y fotos: Nidia Acevedo

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